domingo, 25 de enero de 2015

Correr.


Un día descubrí que el correr me hacía libre. Trotar por la carretera sin fin me quitó las preocupaciones de las opiniones de terceros, me liberó de normas y generó magia y salud. Cambiaron mis prioridades y de como vivir mi tiempo libre. Me encontré con nuevas amistades con las que enlazamos afecto mutuo y puro por esta manera de tranquear la vida. Correr me ayudó a encontrar el que fui cuando joven y volver a partir de una nueva línea. Poder desafiarme todos los días sin competir con nadie y ver que puedo superarme, aún en la recta final de mi vida, me hace sentir de maravilla porque en mi andar aprendí a ser humilde, a ser mejor persona y a que nunca es tarde, que nunca debo dejar de soñar y que nunca debo rendirme por difícil que sea el desafío.